.

La economía moderna es dirigida. O la dirige el Estado o la dirigen los poderes económicos. Estamos en un mundo económicamente organizado por medidas políticas, y el que no organiza su economía políticamente es una víctima. El cuento de la división internacional del trabajo, con el de la libertad de comercio, que es su ejecución, es pues una de las tantas formulaciones doctrinarias, destinadas a impedir que organicemos sobre los hechos nuestra propia doctrina económica.

Arturo Jauretche

1960 – Naturaleza muerta Nº 7.500

.



Óleo sobre cartón tela
0,50 x 0,60

1960 – Las amigas

.


Óleo sobre tela
0,315 x 0,55

CROQUIS SEVILLANO

.
Hoy este blog esta dedicado a mis amigos de por allá
con poemas escritos por alguien de por acá.




El sol pone una ojera violácea en el alero de las casas,
apergamina la epidermis de las camisas ahorcadas en medio de la calle.

¡Ventanas con aliento y labios de mujer!

Pasan perros con caderas de bailarín. Chulos con los pantalones
lustrados al betún. Jamelgos que el domingo se arrancaran las tripas
en la plaza se toros.

¡Los patios fabrican azahares y noviazgos!

Hay una capa prendida a una reja con crispaciones de murciélago.
Un cura de Zurbarán, que vende a un anticuario una casulla
robada en la sacristía.
Unos ojos excesivos, que sacan llagas al mirar.

Las mujeres tienen los poros abiertos como ventositas y una
temperatura siete décimas mas elevada que la normal.

Sevilla, marzo, 1920

Oliverio Girando
de Veinte poemas para ser leídos en el tranvía


1979 – Ibarra

.



Óleo sobre tela
0,50 x 0,70

ALHAMBRA

.



Los surtidores pulverizan
una lasitud
que apenas nos deja meditar
con los poros, el cerebelo y la nariz

¡Estanques de absintio
en los que se remojan
los encajes de piedra de los arcos!

¡Alcobas en las que adquiere la luz
la dulzura y la voluptuosidad
que adquiere la luz
en una boca entreabierta de mujer!

Con una locuacidad de Celestina,
los guías
conducen a las mujeres al harén,
para que ruboricen escuchando
lo que las fuentes les cuentan al pasar,
y para que asomadas al Albaicín
se enfermen de “saudades”
al oír la muzárabe canción,
que todavía la ciudad
sigue tocando con sordina.

Cuellos y ademanes de mamboretá,
las inglesas componen sus paletas
con el gris de sus pupilas londinenses
y la desesperación encarnada de ser vírgenes,
y como si se miraran al espejo,
reproducen,
con exaltaciones de tarjeta postal,
las estancias llenas de una nostalgia de cojines
y de sombras violáceos, como ojeras.

En el mirador de Lindaraja
los visitantes se estremecen al comprobar
que la columnas
tienen la blancura y el grosor
de los brazos de la favorita,
y en el departamento de los baños
se suena la nariz
con el intento de catar
ese olor a carne de odalisca,
carne que tiene una consistencia y un sabor
de pastillas de goma.

¡Persianas patinadas
por todos los ojos
que han mirado al través!

¡Paredes que bajo sus camisas
tienen treinta y siete grados a la sombra!

Decididamente,
cada vez que salimos
del Alambra
es como si volviéramos…
de una cita de amor




Granada, marzo 1923




Oliverio Girondo
de Calcomanias

PALOS

.



Que tal vez luego, seran papel.

COPLAS

Er día que tu nasiste,
¡que triste estaría er sor,
en ver que otro sor salía
con mucho mas resplandor!

Er día que tu nasiste,
nasieron todas las flores
y en la pila del bautismo
cantaron los ruiseñores.

¿En que jardín te has criao,
linda maceta de flores,
que no tienes quince años
y ya robas corazones?

En teniendo quince años
y dieciséis primaveras,
si tu madre no te quiere
bente conmigo, morena.

Cuando tengas tantos años
como ochabos tié un reá
si en tu casa no te quieren
bente conmigo, salá.

Hermosura, y no prestada;
¡bendito er que te la dio!
Meresía ser la reina
la madre que te parió.


EL ALMA DE ANCALUCÍA
En sus mejores coplas amorosas

Recopiladas por
Francisco Rodríguez Marín
Madrid - 1929